La importancia del equipo humano en la Residencia de Personas Mayores Virgen del Carmen: excelencia asistencial basada en la vocación y el compromiso

 Excelencia asistencial basada en la vocación y el compromiso

Como director de la Residencia de Personas Mayores Virgen del Carmen, en Murcia, estoy convencido de que la verdadera calidad de un centro geriátrico no se mide únicamente por sus instalaciones o recursos tecnológicos, sino por el valor humano y profesional de quienes cuidan, acompañan y atienden cada día a nuestros residentes.

En un sector en el que el bienestar, la seguridad y la calidad de vida dependen de múltiples factores, el valor diferencial lo marcan quienes hacen posible que nuestros mayores se sientan como en casa: el equipo humano, el verdadero corazón de nuestra residencia.

Un equipo vocacional que convierte la residencia en un hogar

Si algo nos diferencia en la Residencia de Personas Mayores Virgen del Carmen es el perfil vocacional de quienes cuidan de “nuestros mayores”.

Nuestro equipo humano es, sin duda, nuestro mayor valor: auxiliares, enfermeras, médicos, fisioterapeutas, terapeuta ocupacional, educadora social, trabajadoras sociales, psicóloga, personal de cocina, limpieza, mantenimiento, administración y recepción…
Cada uno de ellos aporta una pieza fundamental a este gran puzle que conforma el bienestar integral de los residentes.

Aquí no solo se realizan cuidados; aquí se acompaña, se escucha, se abraza, se tranquiliza y se comparte, y eso, según mi experiencia, no se aprende en un protocolo: nace de la vocación y del corazón.

Quiero poner en valor ese esfuerzo silencioso, ese dejar a un lado el “yo” para estar al pie del cañón, cubrir una necesidad urgente o dedicar unos minutos extra al residente que ha tenido un mal día o que simplemente necesita un poco más de cariño.

Muchos de nosotros, además, dejamos aparcados aspectos de nuestra vida personal cuando la situación lo requiere y nos llevamos a casa preocupaciones propias del compromiso emocional con nuestros mayores. Esta entrega, aunque no aparece en ninguna descripción de puesto, es la que realmente define nuestro modelo de atención.

Nuestros valores: el reflejo de nuestro trabajo diario

En la Residencia Virgen del Carmen, nuestra labor se sostiene sobre cinco pilares fundamentales que vertebran nuestra forma de ser y actuar:

  • Transparencia: estamos a disposición de las familias en todo momento, explicando con claridad cada paso que damos.
  • Honestidad: actuamos con integridad y coherencia, siempre pensando en lo mejor para cada persona mayor.
  • Respeto: tratamos a cada residente con la consideración que merece su historia de vida.
  • Dignidad: protegemos su autonomía, su identidad y sus derechos, incluso en los momentos más complejos.
  • Cercanía: ofrecemos un trato humano, cálido y familiar, porque sabemos que nuestros mayores necesitan sentirse acompañados.

 

Estos valores no son una declaración corporativa: son estándares operativos que orientan nuestra relación con los residentes y sus familiares a la par que definen la manera en que trabajamos internamente como equipo.

Nuestra misión y visión: bienestar, profesionalidad y excelencia

Como director, entiendo nuestra misión como la búsqueda constante de la excelencia en los cuidados, priorizando siempre el respeto, la atención y el cariño hacia nuestros mayores. No se trata solo de cumplir protocolos, sino de ofrecer una atención humana, especializada y coherente con las necesidades individuales de cada residente.

Nuestra visión es convertirnos en un referente de calidad entre las residencias de mayores de Murcia, ofreciendo servicios asistenciales avanzados y anteponiendo el bienestar del residente en todas nuestras decisiones estratégicas y operativas.

Este compromiso se refleja en cada proceso, desde la planificación de actividades hasta la formación continua del personal.
En un sector en el que la calidad asistencial depende del equilibrio entre profesionalidad y humanidad, nuestro equipo demuestra a diario que es posible ofrecer ambos pilares sin renunciar a ninguno.

Agradecimiento a las familias: vuestra confianza es nuestro motor

Sé que dejar en manos de otros el cuidado de un padre, una madre o un abuelo no es una decisión fácil.

Por eso, quiero expresar mi más profunda gratitud a todas las familias que formáis parte de la Residencia Virgen del Carmen.

Gracias por vuestra confianza,
gracias por vuestra implicación,
gracias por vuestras visitas,
gracias por vuestro apoyo en los momentos complicados,
y gracias por comprender que trabajamos con personas y que, como humanos, a veces surgen situaciones inesperadas.

Vuestra colaboración y comunicación diaria nos ayudan a mejorar y a seguir creciendo como centro y como familia.

El trabajo real: humanidad, entrega y también imperfección

La atención a personas mayores implica una enorme responsabilidad emocional. Quien cuida a nuestros residentes siente, se preocupa, se alegra y, a veces, también se entristece.

Aunque siempre buscamos la excelencia, somos humanos, y los retos forman parte de este camino. Lo importante es que seguimos adelante con humildad, profesionalidad y una profunda vocación, aprendiendo cada día y manteniendo como guía un único propósito: el bienestar de nuestros mayores.

Eso es lo que nos hace diferentes.


                                                  Jose Miguel Marín Murcia, Director de la residencia Virgen del Carmen, Murcia.

La ética como acto de presencia y compromiso profundo

«LA ÉTICA DEL CUIDADO COMO ACTO DE PRESENCIA Y COMPROMISO PROFUNDO»

En la Residencia Virgen del Carmen, el cuidado profesional de las personas mayores trasciende la técnica; es una vocación anclada en la profunda humanidad.

La ética, en este contexto, es la estructura invisible que asegura que cada interacción honre la vida que aún late con plenitud en cada uno de nuestros mayores.

    La Escucha y la Dignidad: El Primer Reconocimiento

Fátima, Educadora Social de la Residencia Virgen del Carmen, lo tiene claro.
En primer lugar, cabe mencionar la escucha. La escucha no es una pausa entre nuestras palabras, sino una postura activa y reverente. Es un deber ético que afirma la dignidad del otro. Profundizar en la escucha significa ir más allá del síntoma o la queja, buscando el mensaje no verbal, la emoción oculta en el tono.

Cuando un profesional escucha de verdad, le está diciendo al anciano: «Tu voz y tu experiencia siguen siendo centrales. Te veo». Este acto valida su existencia y contrarresta el sentimiento de invisibilidad que a menudo acompaña a la vejez. La dignidad, por lo tanto, no se otorga, se reconoce a través de nuestra atención plena.

El Cariño y la Compasión: Más Allá del Deber

 En segundo lugar, la compasión y el cariño crean un tejido de apoyo incondicional. La compasión aborda el dolor más profundo y urgente, mientras que el cariño nutre el bienestar emocional día a día, siendo ambos fundamentales para la ética en el trabajo con personas mayores.

La compasión (del latín cum passio, «sufrir con») es la profunda conciencia del sufrimiento ajeno, acompañada por el deseo genuino de aliviarlo o reducirlo. Es una respuesta activa que trasciende la mera empatía (entender lo que siente el otro) para convertirse en un impulso de acción.

El cariño es una expresión más suave, pero igualmente poderosa, del afecto y la atención. Se manifiesta en gestos cotidianos: una sonrisa, un tono de voz amable, una mano reconfortante.

El cariño es la ternura activa que inyecta calidez y humanidad en las rutinas, haciendo que el entorno sea seguro y acogedor. Es un reconocimiento constante del valor intrínseco de la otra persona.

Éticamente, estos no son extras opcionales; son la dimensión afectiva del cuidado, algo que guía nuestra práctica profesional en la Residencia Virgen del Carmen.

Justicia social:

Equidad en el trato

Por otro lado, la justicia social en el cuidado a nuestros mayores en la residencia, implica asegurar que la calidad y la calidez del trato no dependan de la posición económica, el diagnóstico o el origen de nuestros mayores.

Estando éticamente obligados a ser defensores de sus derechos, luchando contra la discriminación por edad (edadismo) y garantizando el acceso equitativo a los recursos. Profundizar en la justicia es ser vigilantes para que nuestros mayores no sean invisibilizadas o reciban un cuidado de segunda clase.

Compromiso y Autocuidado:

La Sostenibilidad del Alma

Para finalizar, cabe mencionar el compromiso como columna vertebral de la ética en nuestro trabajo, la promesa de perseverancia incluso cuando el trabajo es física y emocionalmente agotador.

Sin embargo, para que este compromiso sea sostenible, debe estar anclado en el autocuidado por parte de los profesionales que nos dedicamos en cuerpo y alma a mejorar la calidad de vida de los mayores en nuestra residencia.

Así, autocuidado es un imperativo ético porque la fatiga del cuidador impacta directamente en la calidad del cuidado. Es responsabilidad profesional —no egoísmo— reconocer y atender las propias necesidades emocionales, físicas y psicológicas de los profesionales. Siendo esencial, renovar nuestras reservas de paciencia y energía, para garantizar que el cariño y la compasión que ofrecemos a nuestros residentes sean genuinos, previniendo el agotamiento que podría llevar a la despersonalización del trato. 

El autocuidado es la ética aplicada a la propia persona, asegurando que la fuente de la bondad no se seque.

 

                                                Fátima Gómez, Educadora Social de la Residencia Virgen del Carmen, Murcia.

La conocida como «Ley de dependencia»

«LA LEY DE DEPENDENCIA»

¿Cómo iniciar los procedimientos de la Ley de dependencia en la Región de Murcia?

Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia de España?

Lo primero que hay que saber es que para poder acceder a la ayuda económica vinculada al servicio residencial es imprescindible tener reconocido un grado de dependencia conforme a la Ley de Dependencia. No todas las personas valoradas pueden acceder al derecho de residencia: este servicio únicamente se reconoce a quienes obtienen un Grado II (dependencia severa) o un Grado III (gran dependencia).

La importancia de la escucha activa y un correcto asesoramiento

 Mi nombre es Katrina Frak y soy la Trabajadora Social de la Residencia Virgen del Carmen. Cada día, en las visitas de información que realizo, me encuentro con familias que se sienten muy perdidas y desinformadas respecto a los recursos que existen, y sobre todo que no saben por dónde empezar ni cómo iniciar las gestiones necesarias. Por ello, he querido preparar esta guía práctica en la que recojo los recursos básicos disponibles, los pasos a seguir y los tiempos de espera estimados, con la intención de que sirva de orientación y acompañamiento en un proceso que, aunque puede parecer complejo, es fundamental para acceder a las ayudas y servicios de dependencia en la Región de Murcia.

El reconocimiento del grado es la puerta de acceso a las prestaciones/servicios de la ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia

Es fundamental tener en cuenta que para poder obtener tanto una plaza pública como la ayuda económica es imprescindible tener reconocido el derecho. Si no existe un reconocimiento oficial de grado de dependencia, no hay derecho ni a la ayuda económica ni a una plaza pública. Además, conviene aclarar que los centros residenciales disponemos de plazas públicas, pero no somos nosotros quienes decidimos qué persona accede a ellas. Todas las plazas son gestionadas directamente por el IMAS, que es el organismo encargado de asignarlas en función del procedimiento administrativo y de la lista de espera.

La documentación a aportar

El procedimiento comienza con la presentación de la solicitud inicial. Para ello, es necesario reunir varios documentos:

  • un informe del médico de atención primaria (en el que debe indicarse expresamente que se emite para iniciar el procedimiento de la Ley de Dependencia).
  • Certificado de empadronamiento histórico que acredite haber residido al menos cinco años en territorio español de los cuales los dos últimos deben haber sido en la Región de Murcia.
  • Fotocopia del DNI de la persona solicitante
  • Justificante del pago de la tasa T-172, correspondiente a la tramitación de la solicitud de reconocimiento del grado de dependencia, con un importe de 10 euros.

Una vez presentada la solicitud, el expediente se remite al equipo de valoración de dependencia, que debe comprobar personalmente la situación real de la persona solicitante. En el caso de que la valoración se realice en el domicilio, el usuario recibirá una notificación por correo ordinario con el día y la hora de la visita. Si, por el contrario, la valoración tiene lugar en un centro residencial, el equipo de valoración se pone directamente en contacto con un/a trabajador/a social  para coordinar la cita y asegurar que todo esté preparado para el día señalado. Es importante señalar que, en la actualidad, los tiempos de espera en la Región de Murcia para que se realice esta valoración son largos: ocho meses como mínimo desde la presentación de la solicitud.

Tras la visita del valorador, la administración emite una resolución en la que se reconoce el grado de dependencia. Junto con esta resolución, el usuario recibe una carta informativa en la que se detalla a qué servicios tiene derecho y cuál sería su aportación económica / copago. En ese momento la familia debe elegir la prestación más adecuada para la persona. En el caso de optar por el servicio de atención residencial, existen tres opciones de hacerlo:

– Toda la Región de Murcia (la opción más rápida, aunque engloba todas las residencias).

– Municipio de: Elegir el municipio, es importante saber que pueden especificar si quieren excluir algún centro en concreto.

–  Las residencias:  pueden seleccionar hasta 20 residencias específicas. En este último caso, conviene saber que el orden en el que se indiquen es indiferente: si una de ellas tiene plaza, será la que se adjudique, aunque esté en cuarto o quinto lugar de la lista.

En la misma solicitud se puede pedir la ayuda económica vinculada al servicio residencial.

 Esta prestación se concede mientras el usuario está a la espera de obtener una plaza pública y se extingue en el momento en que dicha plaza es adjudicada. La cuantía de la ayuda depende tanto del grado de dependencia como de la capacidad económica y el patrimonio de la persona solicitante. Actualmente, los importes mínimos y máximos reconocidos son los siguientes que se encuentran recogidos en

Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030. (2023, 18 de julio). Real Decreto 675/2023, de 18 de julio, por el que se regulan las prestaciones económicas del sistema para la autonomía y atención a la dependencia. Boletín Oficial del Estado, 171, 104030-104036. https://www.boe.es/eli/es/rd/2023/07/18/675

 

El tiempo estimado para que esta ayuda sea reconocida suele rondar los seis meses, aunque es cierto que en la práctica estos plazos pueden alargarse.

Se trata de un proceso que requiere paciencia y bastante documentación, pero que puede suponer un gran apoyo para las familias. Desde la Residencia Virgen del Carmen acompañamos, asesoramos  y tramitamos a quienes necesitan iniciar este camino.

Tanto la solicitud inicial de grado de dependencia y reconocimiento del derecho a las prestaciones del Sistema. Modelo 7402, como la solicitud de servicios y/o prestaciones del Sistema de la Dependencia para personas mayores. Modelo 2423, pueden ser presentados directamente por la familia en cualquier registro de la Comunidad Autónoma de Murcia o en cualquier ventanilla única.

                   

                                                        Katrina Frak, Trabajadora Social de la residencia Virgen del Carmen, Murcia

 

El baile terapéutico, la alegría de vivir

El baile terapéutico, la alegría de vivir 

¿Qué sería del ser humano sin movimiento? ¿Sin baile? ¿Sin música? El baile terapéutico 

En nuestra residencia, no nos imaginamos una cocina sin estos sencillos pero a la vez tan necesarios ingredientes, por lo que hemos introducido en nuestras actividades regulares el denominado “baile terapéutico, entendido como el uso del movimiento y el baile como facilitador de la expresión de sentimientos, el desarrollo personal y la integración social.

Más que pasos: el baile como expresión y conexión

El foco en este tipo de actividad no está en los pasos perfectos o las coreografías complejas, sino en el proceso de exploración y expresión a través del movimiento y el baile.

 

Así, el baile permite que el cuerpo se exprese más allá de las palabras. Recordando que, a pesar de las limitaciones, el cuerpo sigue siendo capaz de moverse, de sentir la música y de responder a la alegría. La vida continúa y el cuerpo sigue siendo un vehículo para la experiencia, para la conexión con la vida. 

¿Qué efectos produce el baile en nuestros residentes? Emociones, relaciones sociales, comunicación y presencia

Se transportan a otros tiempos y lugares, reviven emociones dormidas, conectan con la vida, con su corazón. Una melodía familiar puede evocar la energía de una juventud lejana, la felicidad de un primer amor o el calor de una celebración familiar. El baile y la música se convierten en la llave que les abre el acceso a la alegría pura e incondicional.

La música y el movimiento diluyen las barreras de la timidez y la soledad, creando un espacio donde el ser humano se siente visto, valorado y parte de algo. Nos permite hablar sin decir una palabra. Es el lenguaje del cuerpo que se comunica con otro, creando un diálogo de respeto, compañía y afecto, permite a los residentes relacionarse de una forma que trasciende la palabra.

 

Al movernos al ritmo de la música, experimentamos una euforia que disipa la tristeza y el estrés. El rostro se ilumina con una sonrisa que no se puede fingir, un brillo en los ojos que solo aparece cuando el alma se siente libre y feliz.

El baile terapéutico como actividad esencial en nuestro día a día en la Residencia Virgen del Carmen

Es por todo lo expresado en estas palabras, por lo que en nuestra residencia el baile terapéutico se ha convertido en una de nuestras actividades estrella más demandadas, ya que son los propios residentes los que me preguntan ilusionados “¿cuándo vamos a volver a hacer eso del baile?” y los que después de cada sesión se acercan a mí con brillo y alegría en los ojos y me refieren, “gracias, he disfrutado mucho”.

 

Así, al darles a nuestros mayores la oportunidad de bailar, se les ofrece la oportunidad de sentir la vida de nuevo, con su cuerpo, con su mente y, sobre todo, con su corazón, porque el envejecimiento no tiene por qué ser una etapa de quietud y soledad, porque la vida se baila mejor en compañía.

Sigamos bailando, sin importar cuántos años hayan pasado, aunque cambiemos la melodía o el ritmo, porque mientras haya música en el aire y un corazón dispuesto a sentir, la vida continuará su hermoso vals.

Un verano que deja huella: la experiencia de Nacho como voluntario en la residencia Virgen del Carmen

Un verano que deja huella: la experiencia de Nacho como voluntario en la residencia Virgen del Carmen

Un verano que deja huella: la experiencia de Nacho como voluntario en la residencia Virgen del Carmen

 

En la residencia Virgen del Carmen, cada verano se convierte en una oportunidad para crear vínculos nuevos, compartir historias y aprender de la experiencia de nuestros mayores. Durante la última quincena de julio, tuvimos la suerte de contar con Nacho, un joven voluntario que llegó casi por casualidad, pero que se fue con el corazón lleno. Su paso por la residencia ha sido un regalo para residentes y profesionales, y sus palabras resumen a la perfección lo que significa abrirse a este tipo de vivencias.

“La idea de hacer voluntariado no fue mía, me sugirieron hacer algo del estilo esta última quincena de julio. Sin embargo, una vez terminada la experiencia, tengo que agradecer que me recomendaran hacerlo, porque me ha aportado mucho más de lo que hubiera pensado.”

Descubriendo un lugar lleno de vida

Así comenzó Nacho su camino como voluntario. Sin grandes expectativas, pero con la disposición de estar presente, escuchar y aprender. Lo que encontró en nuestra residencia superó todas sus ideas previas: descubrió un lugar lleno de vida, de historias que esperan ser contadas y de personas que, con una sonrisa, te enseñan a mirar la vida con otros ojos.

“Pasar tiempo con los residentes, personas amables y con ganas de contarte su vida, aporta mucho más al voluntario de lo que les alegra el día ver a gente nueva y joven, que, según ellos, no es poco.”

 

Vínculos que se forman en poco tiempo

Durante dos semanas, Nacho compartió tiempo con nuestros mayores: charlas en el jardín, juegos, paseos, recuerdos del pasado que se volvieron presentes gracias a su escucha atenta. En poco tiempo, se forjaron lazos sinceros. La despedida no fue fácil, pero quedó el compromiso de volver.

“Entrevistando este último día a aquellos con los que había coincidido más, me he dado cuenta no sólo del cariño que me habían cogido en tan poco tiempo, sino también del que yo les había cogido y de lo que sabía de sus vidas por haberse interesado siempre en contármelo.”

Aprendizajes compartidos con el equipo profesional

En sus palabras hay gratitud, y también una emoción que se contagia. Nacho no olvida mencionar al equipo de profesionales que le acompañó y guió durante su estancia. Porque el voluntariado es también aprender del ejemplo, de quienes cada día cuidan con respeto y ternura.

“Tengo que agradecer a todo el equipo de la residencia por acogerme y permitirme vivir esta experiencia, especialmente a José Miguel, sin el cual no podría haber hecho este voluntariado, y a Verónica y Fátima, a las que he ayudado estas dos semanas y gracias a las cuales me voy conociendo a tantas personas enriquecedoras para mí.”

Una despedida que sabe a “hasta pronto”

Nacho se despide, pero no se va del todo. Prometió volver en septiembre, porque en tan solo quince días ha descubierto que lo que se da con el corazón, siempre vuelve multiplicado.

“Termino estas dos semanas llevándome mucho más de lo que he invertido…”

El voluntariado como experiencia transformadora

Su testimonio nos recuerda que el voluntariado no es solo un acto de generosidad, es también una puerta abierta al crecimiento personal, a la empatía y al valor de compartir tiempo con quienes tienen tanto por enseñar.

Una invitación abierta a vivir esta experiencia

Desde la residencia Virgen del Carmen, animamos a todas aquellas personas que estén valorando dedicar unas horas a acompañar a nuestros mayores, a dar el paso. Porque detrás de cada encuentro hay una historia que merece ser escuchada, y detrás de cada gesto, un impacto profundo que deja huella en ambos sentidos.

Si alguna vez te has preguntado si merece la pena… ven a descubrirlo por ti mismo.

Un verano que deja huella: la experiencia de Nacho como voluntario en la residencia Virgen del Carmen

Tiempo de calidad: cómo hacer de cada visita un recuerdo inolvidable

Tiempo de calidad: cómo hacer de cada visita un recuerdo inolvidable

Tiempo de calidad: cómo hacer de cada visita un recuerdo inolvidable

Las visitas son uno de los momentos más esperados por las personas que viven en la Residencia Virgen del Carmen. Son espacios de reencuentro, afecto y conexión que dan sentido al día a día, fortalecen los vínculos familiares y mejoran el bienestar emocional de los residentes.

En nuestra residencia contamos con espacios muy especiales que invitan a compartir momentos de calidad como el jardín, hogar de nuestros peces y pájaros, o el Forum, un bar que aunque es externo, forma parte de la vida cotidiana de muchos residentes. A continuación, te ofrecemos algunas ideas para que cada visita se convierta en una experiencia más cercana, significativa y memorable.

Visitas al jardín: naturaleza, calma y conexión

El jardín de la residencia es un entorno natural que despierta los sentidos. Allí viven nuestros peces y pájaros, que no solo alegran el espacio, sino que también ofrecen una oportunidad para interactuar de manera tranquila y emocionalmente enriquecedora.

Aquí tienes algunas ideas para aprovechar este entorno:

  • Leer juntos al aire libre: trae un libro, una revista o incluso cartas familiares y léelas en voz alta. Compartir palabras en este entorno sereno puede generar conversaciones entrañables.

  • Observar la vida: alimentar a los peces o mirar el vuelo de los pájaros puede parecer simple, pero muchas veces abre la puerta a recuerdos de la infancia o historias del pasado.

  • Revivir memorias con fotos o música: utiliza una tablet o móvil para mostrar fotos familiares o escuchar canciones que hayan marcado la vida del residente.

  • Actividades sensoriales suaves: tocar hojas, oler flores, disfrutar del sol. Estos estímulos generan bienestar, especialmente en personas con deterioro cognitivo.

  • Pequeños juegos o ejercicios: juegos de palabras, adivinanzas, preguntas sobre el pasado. Todo en un ambiente tranquilo y sin prisas.

El Forum: un rincón para compartir y celebrar

El Forum, nuestro bar, es un espacio ideal para encuentros sociales más distendidos. Aunque está fuera del edificio principal, es una extensión del hogar de nuestros residentes.

Algunas sugerencias para visitas allí:

 

  • Tomar una merienda juntos: compartir un café, un zumo o un dulce puede ser un gesto sencillo pero muy reconfortante.

  • Celebrar momentos especiales: cumpleaños, aniversarios o simplemente una tarde cualquiera pueden ser la excusa perfecta para decorar la mesa, brindar y crear recuerdos.

  • Charlas significativas: en un entorno diferente al de la habitación, las conversaciones fluyen de otra manera. Preguntar por historias familiares, anécdotas, o sueños pasados puede abrir ventanas inesperadas.

  • Juegos de mesa ligeros o pasatiempos: si la persona lo disfruta, pueden compartir crucigramas, dominó o simplemente colorear juntos.

Preparar la visita con intención

Antes de venir, piensa en cómo está tu familiar: ¿ha tenido un buen día?, ¿está más activo o más tranquilo?, ¿hay algo que le preocupa o ilusiona últimamente? Adaptar el momento a sus necesidades emocionales y físicas es clave.

Traer algún pequeño objeto simbólico (una carta, un dibujo de un nieto, una flor del camino) puede hacer que la visita cobre aún más sentido. Y sobre todo, ven con disposición para escuchar, observar y estar presente.

El valor de estar juntos

A veces pensamos que para que una visita sea especial, debe ser larga o tener una actividad concreta. Pero en realidad, lo más importante es la calidad del tiempo compartido. Estar, mirar a los ojos, coger la mano, sonreír… eso queda en la memoria afectiva mucho más de lo que creemos.

Desde la Residencia Virgen del Carmen te animamos a seguir creando recuerdos, a convertir cada visita en una oportunidad para sembrar afecto y recoger sonrisas. Porque los lazos que se cultivan con amor, no envejecen nunca.

Tiempo de calidad: cómo hacer de cada visita un recuerdo inolvidable

Este verano, más prevención: cómo evitamos infecciones urinarias en la Residencia Virgen del Carmen

Cómo prevenir las infecciones urinarias en verano en la Residencia Virgen del Carmen

Este verano, más prevención: cómo evitamos infecciones urinarias en la Residencia Virgen del Carmen

El riesgo de las ITU en personas mayores durante el verano

Con la llegada del calor, aumenta el riesgo de infecciones del tracto urinario (ITU), especialmente en personas mayores. En la Residencia Virgen del Carmen sabemos que los cambios fisiológicos propios de la edad y patologías asociadas, como la incontinencia o la inmovilidad, incrementan esta vulnerabilidad, por lo que extremamos las medidas de prevención durante los meses estivales.

Por qué es importante la prevención

La deshidratación, la movilidad reducida y el uso de sondas urinarias son factores que favorecen la aparición de infecciones. Además, las ITU pueden derivar en complicaciones más graves si no se detectan o previenen a tiempo, afectando la calidad de vida y el estado general de nuestros residentes.

Hidratación: la clave en verano

Una adecuada hidratación es la primera medida preventiva. En épocas calurosas, muchas personas mayores no sienten sed o tienen dificultades para expresar sus necesidades, lo que reduce su ingesta de líquidos. Esto provoca una mayor concentración de la orina y facilita la proliferación de bacterias.
Recomendación: asegurar una ingesta mínima de 1,5 a 2 litros diarios, salvo contraindicación médica, priorizando agua, infusiones suaves o gelatinas.

Cuidado de la higiene perineal

Mantener una correcta higiene íntima previene infecciones:

 

  • Realizar la limpieza de forma suave, con productos neutros.

  • Limpiar siempre de adelante hacia atrás para evitar la contaminación fecal.

  • Cambiar los absorbentes con la frecuencia necesaria para evitar humedad y maceración, que favorecen la colonización bacteriana.

Evitar el estreñimiento como medida preventiva

El estreñimiento puede dificultar el vaciado vesical y favorecer la retención urinaria, aumentando el riesgo de ITU. Para prevenirlo:

  • Dieta rica en fibra.

  • Ejercicio moderado adaptado a cada residente.

  • Establecer un patrón regular de eliminación.

No todas las bacterias en la orina son infección

Es importante recordar que la presencia de bacterias en la orina sin síntomas (bacteriuria asintomática) no requiere tratamiento antibiótico, salvo en casos excepcionales, como procedimientos urológicos invasivos. Tratar sin indicación contribuye a la aparición de resistencias bacterianas, un problema creciente de salud pública.

Cuándo sospechar una ITU y consultar con el equipo médico

Según las guías clínicas y organismos como la SEGG o los CDC, el tratamiento de ITU se reserva a casos con síntomas claros:

Fiebre
Dolor o ardor al orinar
Urgencia o frecuencia urinaria
Dolor suprapúbico o lumbar
Cambios en el estado mental sin otra causa aparente

Nuestro compromiso con la prevención y el cuidado integral

En la Residencia Virgen del Carmen trabajamos día a día para garantizar la salud y bienestar de nuestros residentes. La prevención de ITUs en verano requiere medidas sencillas pero constantes: buena hidratación, higiene adecuada, control del estreñimiento, vigilancia clínica y uso responsable de antibióticos. Solo así podemos proteger la salud de las personas que cuidamos y frenar la amenaza creciente de las resistencias antimicrobianas.

Cómo prevenir las infecciones urinarias en verano en la Residencia Virgen del Carmen

Familia y Rehabilitación: Un camino que recorremos juntos

familia en la rehabilitación

Familia y Rehabilitación: Un camino que recorremos juntos

En la Residencia Virgen del Carmen, creemos firmemente que la rehabilitación de nuestros mayores no es solo un proceso clínico, sino una experiencia profundamente humana que necesita del esfuerzo conjunto de profesionales y familias. Día a día, trabajamos con dedicación para que nuestros residentes recuperen su autonomía, su bienestar y su alegría. Pero para lograr una rehabilitación integral, es fundamental contar con la implicación activa de sus seres queridos.

Familia y residencia: una alianza para el bienestar

Cuando hablamos de rehabilitación, solemos pensar en fisioterapeutas, médicos, terapeutas ocupacionales… y por supuesto, su labor es esencial. Pero hay un elemento igual de importante que, cuando está presente, multiplica los resultados: la familia. Su compañía, su atención y su participación directa en las pautas terapéuticas marcan la diferencia en el progreso de cada residente.

En Virgen del Carmen fomentamos una colaboración estrecha entre el equipo profesional y los familiares. Sabemos que nadie conoce mejor a nuestros mayores que quienes han compartido su vida con ellos. Por eso, abrimos las puertas a un trabajo conjunto, basado en la confianza, la comunicación y el compromiso compartido.

Enseñamos, acompañamos, sumamos

Nuestros departamentos de fisioterapia y terapia ocupacional no solo atienden a los residentes dentro del centro, sino que también dedican tiempo a enseñar a los familiares cómo pueden ayudar en el proceso o durante las visitas. Ofrecemos orientación práctica sobre ejercicios sencillos, rutinas de movilidad y pequeñas adaptaciones que favorecen la continuidad del tratamiento.

 

Este acompañamiento no requiere conocimientos técnicos, solo ganas de participar y estar presentes. Con unas pautas claras, el familiar se convierte en un aliado clave en la recuperación del residente, ayudando a consolidar los avances logrados en la residencia y manteniendo activa su motivación.

El poder de la familia

Además del impacto físico, la implicación familiar tiene un valor emocional incalculable. La presencia de un ser querido, una palabra de ánimo o simplemente una visita regular pueden romper el sentimiento de aislamiento, aumentar la autoestima del residente y reforzar su voluntad de superar retos. La rehabilitación no solo ocurre en los músculos, sino también en el corazón.

En nuestra experiencia, los residentes que cuentan con un entorno familiar activo y comprometido presentan una recuperación más rápida, una actitud más positiva ante la terapia y una mayor adherencia a los tratamientos. La diferencia se nota, se siente y se celebra.

Súmate al proceso: tu apoyo es esencial

A todas las familias de la Residencia Virgen del Carmen: os animamos a ser parte activa del proceso rehabilitador. Vuestra implicación no solo es bienvenida, sino necesaria. Contad con nosotros para acompañaros, formaros y orientaros en este camino compartido.

 

Porque cuando familia y residencia caminan de la mano, nuestros mayores avanzan con más fuerza, más confianza y más esperanza.

Gracias por confiar en nosotros.

María Cánovas,

Fisioterapeuta

familia en la rehabilitación

Donde el Tiempo Habita: El Voluntariado en las Residencias de Mayores desde la Educación Social

Donde el Tiempo Habita: El Voluntariado en las Residencias de Mayores desde la Educación Social

 

En las esquinas lentas del tiempo, donde las palabras caminan con bastón y la memoria juega al escondite, habitan los rostros que han tejido nuestra historia.

Las residencias de personas mayores no son solo hogares; son pequeños universos donde el silencio guarda secretos, y cada arruga cuenta una batalla ganada al olvido.

Allí, donde a veces la soledad hace nido, el voluntariado llega como brisa suave, como mirada que no juzga, como presencia que no exige, sin ser un acto de caridad, sino un encuentro: humano, horizontal, transformador. No se trata de dar lo que sobra, sino de compartir lo que somos.

Hay voluntariados que entretienen. Otros que acompañan. Pero hay uno, el más profundo, que reconoce. Que no ve a una persona mayor como alguien a quien se va a “animar”, sino como un ser con voz, con deseo, con luz. Ese es el que dignifica.

En ese tipo de voluntariado, el tiempo no corre: se detiene y se escucha. Se descubren biografías que laten en silencio. Se hacen preguntas que no buscan respuestas, sino compañía. Se aprende que la ternura no se enseña, se contagia. Que el respeto no se exige, se cultiva.

Desde la mirada cálida de la Educación Social, el voluntariado no es solo entrega:
es presencia viva, es gesto que transforma.

Es una herramienta poderosa que siembra humanidad.

Cuando un voluntario entra en escena, no solo llega una persona:
llega otra posibilidad de elegir, de expresar, de moverse. A través de juegos, talleres, palabras compartidas, invita a los mayores a ser protagonistas de su propio tiempo, a mover cuerpo y pensamiento.

Basta una presencia. Una silla compartida. Una voz que no solo habla, sino escucha.
El voluntariado irrumpe como un rayo de cotidianeidad fresca, abre ventanas a la calle, y ofrece una mano que no pregunta, solo está.

Entre los pasillos largos de las residencias florecen nuevos lazos. Los voluntarios no solo acompañan, también conectan, propician encuentros, tejen puentes entre residentes y entre generaciones que creían no tener nada en común. Y entonces, se descubre que la juventud y la vejez se reflejan.

En cada paseo compartido, en cada charla de sobremesa, en cada pieza de un rompecabezas, el cuerpo se mueve, la mente se enciende. Y en ese sencillo intercambio, se recuerda que envejecer no es apagarse, sino seguir vibrando en compañía.

¿Qué Aportan los Voluntarios a Virgen del Carmen?

El voluntariado no es solo un acto:
es un soplo de vida que entra con cada sonrisa
y se queda en forma de eco suave en el alma de quienes lo reciben.

Diversidad de actividades

Cada voluntario trae consigo un mundo:
una guitarra, un poema, un juego de cartas,
una historia diferente que colorea los días.
La residencia se llena de matices nuevos,
de propuestas que despiertan curiosidad.

Apoyo emocional

A veces, lo que más se necesita no se toca:
una mirada que no juzga,
un silencio compartido,
una palabra oportuna.

Conexión con la comunidad

Los voluntarios no solo entran en la residencia,
también traen consigo el mundo exterior.
Historias del barrio, ecos de la ciudad,
puentes que mantienen vivo el lazo con una comunidad que, a veces, parece olvidada.
Son mensajeros entre mundos.

Interacción intergeneracional

Cuando distintas edades se miran sin miedo,
se rompen los estereotipos.
La vejez deja de ser una sombra,
y la juventud, un misterio.
Ambas se encuentran en el asombro mutuo
y en el descubrimiento de lo que pueden ofrecerse.

¿Quiénes Son los Voluntarios?

Los hay de todos los colores y edades.
Estudiantes que buscan aprender más allá de los libros,
personas jubiladas que siguen latiendo fuerte,
profesionales que regalan sus tardes al cuidado,
seres humanos que creen en el valor de un encuentro auténtico.

Lo que todos comparten es algo que no se enseña,
pero sí se contagia:
la vocación de estar.

Fátima Gómez, educador social.

«EL CAPITAL HUMANO» NUESTRO PRINCIPAL VALOR

«EL CAPITAL HUMANO» NUESTRO PRINCIPAL VALOR

 

Cada día que pasa tengo más claro que el valor más destacado de nuestro centro residencial, no es su diseño, ni la implantación de las nuevas tecnologías, ni la amplia oferta de las actividades de las que pueden disfrutar nuestros residentes. Sin duda alguna, lo más importante y valioso que tenemos en nuestro centro para el cuidado de nuestros mayores, es el capital humano que trabaja en ella. Actualmente está formado por un gran equipo multidisciplinar que trabaja cada día, para mejorar la calidad de vida de nuestros residentes.

Con el reciente apagón nuestros profesionales volvieron a demostrar, una vez más, su compromiso y su gran implicación con los residentes. Una situación  que nos hace reflexionar sobre  lo que realmente importa en el cuidado de los mayores.

En la residencia Virgen del Carmen estamos convencidos de que nuestro centro, en su búsqueda por “la excelencia” ha logrado ser un referente en el sector, gracias a su capital humano y al compromiso de nuestros profesionales, pero sobre todo  a un equipo que permanece y trabaja unido. Donde el respecto y el cariño entre los trabajadores  es nuestra gran fortaleza y el motor que  nos impulsa a ser diferentes, convirtiéndonos  en «La Gran Familia Virgen del Carmen».

Y es que los profesionales que trabajamos en este centro compartimos un  mismo objetivo, que nuestros residentes se sientan como en casa, y  sean lo más felices posibles en esta etapa de sus vidas. Una época que, aunque en ocasiones no lo tengan del todo fácil,  pueden disfrutar de los pequeños detalles de la vida. Para ello, fomentamos el envejecimiento activo organizando todo tipo de actividades.

El próximo evento que celebraremos en nuestro centro será el 28 de mayo, con la  segunda edición de las «Olimpiadas Interresidenciales” junto a las residencias Vitalia y Emera. Un encuentro que resultó ser una experiencia muy gratificante y valorada por nuestros residentes, en su primera edición  y  estamos convencidos de que este será  otro momento inolvidable para ellos.

 María José Hernández Blázquez, relaciones institucionales.