CUIDAR CON VOCACIÓN: LA IMPORTANCIA DE LA ENFERMERÍA EN UNA RESIDENCIA

CUIDAR CON VOCACIÓN: LA IMPORTANCIA DE LA ENFERMERÍA EN UNA RESIDENCIA

Trabajar como enfermera en una residencia no es solo desempeñar una profesión sanitaria, es acompañar, escuchar y cuidar a personas en una etapa de la vida en la que la atención y el cariño son fundamentales.

 Cada día, nuestro trabajo va más allá de realizar curas u organizar medicación. Nuestro trabajo implica fijarse en los pequeños detalles, prevenir complicaciones y, sobre todo ofrecer seguridad y tranquilidad tanto a los residentes como a sus familias. La confianza que depositan en nosotros es uno de los pilares más importantes de nuestra labor.

En la residencia Virgen del Carmen, la atención del departamento de enfermería es integral. No solo nos centramos en la salud física, sino también en el bienestar emocional. Una conversación, una sonrisa o un gesto de cercanía pueden marcar una gran diferencia en el día a día de una persona mayor.

Además, colaboramos estrechamente con auxiliares, médicos y otros profesionales para asegurar una atención adaptada a cada persona. Cada residente es diferente, con su propia historia, necesidades y preferencias, y nuestro propósito es respetarlas y ajustarnos a ellas.

La labor de enfermería en este ámbito exige una gran dosis de empatía, paciencia y dedicación. Estamos presentes en momentos complicados, pero también compartimos los progresos, las mejorías y esos pequeños logros que tienen un gran significado.

Es fundamental mantener una comunicación constante con las familias, informándolas sobre la evolución de sus seres queridos y resolviendo sus dudas. La escucha activa y la sensibilidad ante cada situación nos permiten ofrecer un cuidado más completo y respetuoso.

Cuidar es, en esencia, un acto de humanidad. Y en una residencia, cada día se nos brinda la oportunidad de ponerlo en práctica.

El Técnico de Farmacia en una Residencia: Un Pilar en el Cuidado de los Residentes

El Técnico de Farmacia en una Residencia: Un Pilar en el Cuidado de los Residentes

En el entorno de las residencias para personas mayores, el técnico de farmacia juega un papel crucial, especialmente para aquellos que requieren tratamientos farmacológicos continuos. Su función va más allá de simplemente entregar medicamentos: se encarga de velar por la seguridad, eficacia y correcta administración de los mismos, trabajando codo a codo con otros profesionales de la salud.

Funciones clave del técnico de farmacia en una residencia

El técnico de farmacia no solo se ocupa de la distribución de los medicamentos, sino que también realiza un seguimiento exhaustivo para asegurar que todo el proceso se realice de forma segura y organizada. Entre sus principales responsabilidades se incluyen:

  1. Organización y distribución de la medicación según las pautas establecidas para cada residente.
  2. Gestión del almacenamiento adecuado de los fármacos, asegurándose de que las condiciones sean las óptimas para su conservación.
  3. Control de caducidades y revisión constante de la vida útil de los medicamentos.
  4. Gestión del inventario de medicamentos, manteniendo un registro preciso para evitar desabastecimientos.
  5. Colaboración continua con el equipo médico y de enfermería para garantizar que los pacientes reciban los tratamientos más adecuados y seguros.

La seguridad farmacológica: Un aspecto prioritario

En una residencia, los pacientes suelen estar bajo polimedicación, lo que hace necesario un control exhaustivo de la administración de medicamentos. La seguridad de la medicación es clave, y para ello se deben seguir protocolos estrictos:

  • Verificar la medicación antes de administrarla para evitar errores.
  • Mantener registros detallados y actualizados sobre las medicinas que toma cada residente.
  • Monitorear las posibles interacciones entre medicamentos y ajustar los tratamientos si es necesario.
  • Asegurarse de la correcta conservación de los fármacos, de acuerdo con las indicaciones para cada tipo de medicamento.

La importancia del técnico de farmacia en la prevención de errores

En la residencia Virgen del Carmen somos conscientes de que el  técnico de farmacia es un elemento esencial en la prevención de errores relacionados con la medicación, contribuyendo de manera significativa a la seguridad y salud de los residentes. Su atención al detalle, conocimiento y coordinación con el resto del personal sanitario son fundamentales para el correcto funcionamiento del servicio.

LA IDENTIDAD EN LA TERCERA EDAD

La identidad en la Tercera Edad

Durante nuestra vida, la identidad suele construirse alrededor de lo que hacemos. Somos profesores/as, sanitarios/as, comerciantes, padres, madres, etc. Somos quiénes trabajan, producen y sostienen.

Cuando nos hacemos mayores, las capacidades se transforman, conllevando en la mayoría de las ocasiones una pérdida de autonomía. Dejamos de poder hacer y muchas de estas definiciones empiezan a desaparecer.

La identidad que nos ha acompañado toda la vida deja de ocupar ese lugar central, suponiendo una pérdida y por tanto un duelo, no solo a nivel funcional, también desde una perspectiva mucho más personal, íntima e identitaria ¿Quiénes somos cuándo dejamos de producir?

Tendemos a olvidar que la identidad humana es mucho más compleja que la suma de nuestras funciones sociales. Durante la vida, también somos todo aquello que permanece cuando los roles cambian. Somos la forma en la que entendemos el mundo, los valores que nos guían, el carácter que hemos construido y la manera en la que miramos a los demás.

En esta última etapa, en la que los roles desaparecen y las ocupaciones dejan de definirnos, lo que somos cuando dejamos de poder hacer cobra un papel fundamental dentro de la identidad. En este momento emergen otras formas de ser, las que tienen que ver con quiénes somos y qué defendemos, la identidad de la historia vivida y de las experiencias acumuladas.

Llegar a esta etapa de la vida conlleva reconfigurar la forma en la que te has definido durante décadas. Esta transición resulta más amable cuando, a lo largo de la vida adulta, te has cultivado, reflexionado y comprometido con el tipo de persona que quieres ser, los principios que deseas sostener y la forma en la que eliges relacionarte con los demás.

Como acompañantes de una persona en esta etapa de la vida, tenemos la oportunidad y responsabilidad de mirar más allá de las limitaciones y pérdidas que aparecen con la edad. Es inevitable que la atención se dirija a las necesidades de esa persona, pero es imprescindible que nos detengamos a escuchar y observar de forma profunda y respetuosa, como la persona única que es y el valor individual e irrepetible que tiene y merece.

Andrea Victoria Montoya, psicóloga.

LA ANIMACION SOCIOCULTURAL: MUCHO MÁS QUE ENTRETENIMIENTO

La animación sociocultural: mucho más que entretenimiento.

Cuando pensamos en una residencia de personas mayores, solemos imaginar cuidados sanitarios, atención básica y un acompañamiento. Sin embargo, existe una figura que contribuye al bienestar y a la calidad de vida: la animación sociocultural.

 La animación sociocultural no consiste únicamente en realizar actividades de pasatiempo, sino que es una intervención planificada que tiene como objetivo mantener y potenciar la autonomía física, cognitiva, emocional y social de cada residente. Cada propuesta está diseñada con intención terapéutica, aunque se desarrolle en una ambiente lúdico y cercano.

Detrás de cada taller de memoria, de cada dinámica grupal o de cada celebración especial, hay metas: estimular, reforzar habilidades y favorecer su participación.

A través de actividades cognitivas se trabajan funciones como la memoria, la atención, el lenguaje o la orientación temporal. Con esto mantenemos la mente en funcionamiento y prevenimos un deterioro acelerado. Pero, además generan confianza y se sienten valorados con solo responden a una pregunta o comparten un recuerdo.

En el ámbito físico, realizar la gerontogimnasia todas las mañanas ayuda a preservar la movilidad, el equilibrio y la coordinación. Mantener estas capacidades es fundamental para conservar la mayor independencia posible en las actividades de la vida diaria (AVD). Cada movimiento y avance cuenta.

El ámbito social también ocupa un gran lugar, ya que está presente en todos los ámbitos trabajados. Las dinámicas grupales, las actividades intergeneracionales o las festividades que celebramos fomentan la comunicación y el sentimiento de pertenencia. Sentirse parte de un grupo reduce el aislamiento y fortalece vínculos afectivos que alegran sus días en la residencia.

También realizamos talleres de expresión emocional y creatividad. Los talleres de manualidades, musicoterapia o reminiscencia permiten conectar con recuerdos, compartir historias de vida y reforzar su identidad personal. Recordar experiencias despierta emociones positivas y reafirma quien son y como han llegado allí.

Un aspecto muy importante que no podemos olvidad es devolverles a las personas mayores un protagonismo dentro de la residencia. Que puedan decidir, opinar, crear y participar activamente en las actividades.

Con la animación sociocultural se intenta romper la monotonía del día a día y despertar la motivación en ellos de participar, mejorando a la vez su estado de ánimo.

En definitiva la animación sociocultural es una figura importante para que los mayores no solo estén cuidados, sino que se sientan vivos, escuchados y valorados. Porque el bienestar no solo está en lo físico sino también en tener el sentimiento de pertenencia y sentirse útiles.

CUIDADOS DE PODOLOGÍA EN NUESTROS MAYORES

CUIDADOS DE PODOLOGÍA EN NUESTROS MAYORES

Es muy importante el cuidado de los pies en todas las etapas de la vida pero especialmente en edad adulta avanzada, con el transcurso de los años nuestros pies experimentan cambios morfológicos y fisiológicos como:

 –    Disminución de la elasticidad de la piel.

–    Engrosamiento de las uñas (onicogrifosis).

–    Menor sensibilidad(neuropatías).

–    Problemas circulatorios.

–    Deformidades óseas progresivas.

–    Infecciones

Estas condiciones pueden aumentar el riesgo de úlceras, dolor crónico, dificultad para caminar y caídas.En pacientes con enfermedades crónicas como por ejemplo la diabetes, el riesgo aún es mayor pudiendo aparecer el llamado pie diabético.

Principales problemas podológicos en pacientes mayores

Onicogrifosis: engrosamiento de la uña, normalmente en el primer dedo del pie, crece mas en volumen que en longitud, puede extenderse al resto de dedos.

Callosidades: producidas por punto máximo de apoyo en el pie o por calzado inadecuado.

Hongos/Onicomicosis (ungueal): más común cuando hay humedad sistema inmune debilitado, los podólogos no recomendamos el uso de esmaltes permanentes, cuanto mas permanente sea el esmalte menos deja respirar la lámina ungueal y más humedad se crea en el lecho de la lámina que es donde se deposita el hongo.

Un protocolo sencillo puede prevenir muchas complicaciones

Higiene diaria: lavar los pies con agua tibia y jabón neutro y también entre los dedos, secarlos muy bien, especialmente entre los dedos que es  la zona del pie donde mas tendencia se tiene a tener exceso de humedad, así prevenimos apariciones de grietas y hongos en los pies.

Hidratación: aplicar crema hidratante de urea con porcentajes al menos de un 10% en adelante, dependiendo mucho el nivel de xerosis(exceso de sequedad).

Corte adecuado de uñas: el corte debe de ser totalmente recto, evitando redondear las esquinas de los canales de la uña.

Utilizar herramientas limpias y adecuadas: que impliquen ese corte recto(preferiblemente alicate de punta recta).

Recomendación de calzado adecuado para nuestros mayores

–  Zapato con punta ancha y con materiales flexibles y transpirables, suela antideslizante y que no lleve costuras internas prominentes al ir perdiendo elasticidad en la piel, son más sensibles a las rozaduras y callosidades, altura de talón máximo 3cm, no más elevado.

ESPERO HABEROS AYUDADO FAMILIA, MUCHAS GRACIAS.

Fernando Barnuevo Palazón.

Podólogo en Virgen del Carmen

El papel clave de la fisioterapia en el edema de nuestros mayores

El papel clave de la fisioterapia en el edema de nuestros mayores

La hinchazón en piernas y tobillos, conocida como edema, es una condición frecuente en las personas mayores que puede afectar significativamente a su bienestar y autonomía.

 

Aunque a menudo se asocia a patologías cardíacas, renales o circulatorias, en muchos casos influyen decisivamente otros factores como la disminución de la movilidad, la pérdida de fuerza muscular y los cambios propios del envejecimiento en el sistema vascular. Todo ello favorece la acumulación de líquido en los tejidos, generando sensación de pesadez, molestias y dificultad para caminar.

Factores fisiológicos y funcionales implicados en el edema

Los músculos de las piernas juegan un papel crucial en el retorno venoso. Actúan como una bomba que, al caminar o mover los tobillos, impulsa la sangre de vuelta al corazón. Cuando la movilidad se reduce, esta «bomba muscular» se debilita, perpetuando o agravando el edema.

Por ello, un abordaje terapéutico integral no debe limitarse a tratar la causa patológica de base, sino que debe incluir la recuperación y estimulación del movimiento de forma segura y adaptada a cada individuo.

El papel de la fisioterapia en el tratamiento del edema

En este contexto, la fisioterapia desempeña un papel esencial a través de un plan de tratamiento que puede combinar:

  • Ejercicios específicos para activar la circulación.
    · Movilizaciones adaptadas a las capacidades de la persona.
    · Reeducación y entrenamiento de la marcha.
    · Cambios posturales, cuando están indicados.
    · Drenaje linfático manual para movilizar el exceso de líquido.
    · Técnicas de compresión, como vendajes o medias terapéuticas.

Evidencia clínica: movimiento y compresión como estrategia sinérgica

La combinación sinérgica del movimiento y la compresión ha demostrado ser especialmente eficaz para reducir la hinchazón, aliviar las molestias y prevenir complicaciones cutáneas derivadas de la tensión y la fragilidad de la piel.

Intervención personalizada y mantenimiento de la autonomía

La clave reside en la intervención personalizada con un plan adaptado a las capacidades y condiciones de cada persona, facilitando la adherencia al tratamiento y maximizando sus beneficios.

Este enfoque no solo combate el edema, sino que contribuye a mantener la movilidad, la autonomía y la calidad de vida durante más tiempo.

En definitiva, cuidar el edema va más allá de disminuir una hinchazón: significa favorecer el movimiento, proteger la salud de la piel, mejorar el confort diario y apoyar la independencia en las actividades cotidianas. En la residencia Virgen del Carmen apostamos por  la fisioterapia, aplicada de forma individualizada, como una herramienta fundamental para el bienestar integral del adulto mayor.

Pedro Ortega , fisioterapeuta  de la Residencia Virgen del Carmen.

MÁS ALLÁ DE RECEPCIÓN

MÁS ALLÁ DE RECEPCIÓN.

Si alguien me preguntara sobre mis funciones como recepcionista, probablemente mencionaría varias de ellas, pero para mí ser recepcionista en una residencia de personas mayores es mucho más que un simple trabajo administrativo y me gustaría contarles por qué.

La primera sonrisa.

El rol de la recepción en una residencia es fundamental para poder garantizar su buen funcionamiento del día a día puesto que somos la primera línea de contacto.

Me gusta recibir a cada persona con una sonrisa. Creo que un gesto amable puede transformar la experiencia de alguien que pueda llegar desorientado o preocupado a que será atendido y escuchado. Mi objetivo es que, desde el primer momento, sientan que pueden confiar en mí para resolver cualquier duda o, al menos, para guiarlos hacia quien pueda hacerlo.

 

Creando vínculos.

La recepción es la puerta de entrada al hogar de nuestros residentes. Por ella pasan hijos, nietos, amistades y familiares.

En muchos momentos, los familiares llegan cargados de emociones: alegría por el reencuentro, preocupación por la salud de su ser querido, ilusión por una buena noticia o, en ocasiones, incertidumbre. En cualquiera de las situaciones, intento ofrecer mi ayuda con una palabra de aliento o simplemente con una escucha activa o, si es necesario, orientarles hacia el profesional adecuado para que puedan recibir la información y el apoyo que necesitan.

La constancia en el trato diario, intercambiar una sonrisa al entrar o salir del centro, servirles de guía o compartir palabras, aunque solo nos veamos brevemente, va construyendo una relación que crea un vínculo especial basada en la cercanía y que se va fortaleciendo con el tiempo.

 

Un tiempo para los mayores.

Y, por último, la labor sin duda más importante y entrañable para mí: hacer de recepción un espacio para dedicarle tiempo a los residentes.

Para nuestros mayores, ingresar en una residencia no siempre es un paso fácil. Para muchos supone dejar atrás su casa de toda la vida, sus rutinas, sus vecinos. Supone adaptarse a un nuevo entorno y a una forma diferente de organizar el día. Aunque sea una decisión necesaria y beneficiosa, el cambio puede generar inseguridad o nostalgia.

Es por ello, que mi objetivo es transmitirles que recepción es un lugar seguro y cercano donde poder compartir sus inquietudes. Y ofrecerles, aunque sea por unos minutos, un oído atento o una sonrisa que les aporte tranquilidad.

 

Pero la recepción no es solo un espacio para los momentos de inseguridad. También es un lugar para compartir lo positivo.

A menudo se acercan para contarme algo bonito que les ha pasado durante el día, para darnos los buenos días o me hablan de una actividad que han disfrutado. Otros vienen orgullosos a enseñarme un dibujo recién terminado o a contarme un recuerdo que le vino a la mente.

Son esos pequeños gestos los que transforman un lugar en un hogar. Y, sin duda, esa es mi parte favorita de mi trabajo como recepcionista, hacer que se sientan en casa.

Gloria Martínez, recepcionista de la Residencia Virgen del Carmen.

Los síndromes neuropsiquiátricos en el anciano

 Los síndromes neuropsiquiátricos en el anciano

Se denominan así al grupo de trastornos en los que se combinan alteraciones cognitivas, conductuales y emocionales. Son muy comunes y suelen estar mal diagnosticados y tienen un impacto directo en la autonomía, la calidad de vida y la mortalidad. La presentación clínica suele ser distinta a los adultos jóvenes, por lo tanto, dificulta su reconocimiento.

 

Podemos distinguir 4 síndromes:

1-El delirium o síndrome confusional agudo

 Es uno de los síndromes más importantes en geriatría.  Aparece de forma repentina, su evolución es inestable y variable, se altera la atención y del nivel de conciencia. Se debe a efectos secundarios de infecciones, trastornos metabólicos, deshidratación, dolor o efectos farmacológicos. El delirium es potencialmente reversible a diferencia de la demencia, pero tiene mal pronóstico si no se trata precozmente

2-La depresión geriátrica

 Sujeto apático, disminución de la psicomotricidad, dolores, molestias o fatigas y deterioro cognitivo con tristeza evidente. En algunos se confunde con una demencia. La depresión en el anciano aumenta el riesgo de discapacidad, aislamiento social y suicidio, y suele ir de la mano con enfermedades médicas crónicas.

3-Los trastornos de ansiedad

 Son comunes, aunque a veces no se le prestan demasiada atención. Se expresan como nerviosismo, falta de sueño, síntomas físicos persistentes o miedo a la enfermedad. Pueden agravar el deterioro cognitivo y funcional.

4-Las psicosis de inicio tardío

Delirios, alucinaciones y desorganización del pensamiento. Pueden aparecer en demencias, enfermedad de Parkinson, efectos secundarios a medicamentos o trastornos psiquiátricos primarios. Su presencia suele indicar patología cerebral subyacente.

Estos síndromes suelen aparecer acompañados de demencias, enfermedades médicas, fragilidad y factores sociales. Estos síndromes son debidos a causas orgánicas, farmacológicas y psicosociales. Un tratamiento multidisciplinario (médico, psicológico y familiar) es fundamental para estabilizar síntomas, prevenir recaídas y preservar la funcionalidad del anciano.

MUCHO MÁS QUE UNA RESIDENCIA

En la residencia Virgen del Carmen somos conscientes de que el bienestar de las personas mayores no depende únicamente de los cuidados básicos. Los pequeños detalles que nos rodean, aquellos que nos hacen sentir como en casa, son igualmente importantes.

Por eso, en nuestro centro trabajamos cada día para convertirlo en un auténtico hogar, pero no solo para nuestros residentes, sino también para los profesionales y las familias.

Uno de nuestros principales objetivos es alcanzar la excelencia a través de un modelo de atención de calidad y centrado en la persona. Para lograrlo, nos apoyamos en la naturaleza y en la música, integrándolas en la vida cotidiana del centro como una forma de cuidado emocional y sensorial.

Por este motivo las flores ocupan un lugar destacado en nuestros espacios. Su presencia llena de color y vida las estancias comunes, transformándolas en lugares más cercanos. Su aroma ayuda a reducir la ansiedad y genera una atmósfera de calma y bienestar, contribuyendo a romper con la frialdad institucional.

La música también tiene un papel destacado en nuestro centro, ya que forma parte de nuestro día a día. Elegimos melodías suaves, canciones conocidas y sonidos agradables que ayudan a crear un ambiente alegre. Y es que están más que demostrados los beneficios de la música: mejora el estado de ánimo, reduce el estrés y la ansiedad y estimula la memoria, especialmente en personas con deterioro cognitivo.

El canto de los pájaros que tenemos en nuestro jardín es otro de los elementos que enriquecen nuestro entorno. Sus sonidos aportan serenidad y generan una sensación de conexión con la naturaleza. Del mismo modo, el sonido del agua que brota de nuestra pequeña fuente y que los residentes disfrutan visitando cada mañana, completa esta experiencia sensorial.

En conjunto, las flores, la música y los sonidos de la naturaleza forman parte de nuestra manera de entender la atención a las personas mayores. Son pequeños gestos que humanizan los espacios, fortalecen los vínculos y mejoran la calidad de vida de quienes viven y trabajan en la residencia.

Porque en la residencia Virgen del Carmen, cuidamos los pequeños detalles.

María José Hernández.

Relaciones Institucionales de la residencia Virgen del Carmen.

                                        

EL ACOGIMIENTO Y LA RECEPCIÓN EL DÍA DEL INGRESO

EL ACOGIMIENTO Y LA RECEPCIÓN EL DÍA DEL INGRESO

El día del ingreso es un proceso de acogida que busca allanar la transición de pasar a vivir en un entorno familiar a una residencia. El recibimiento debe ser cercano, dando la bienvenida por parte de un profesional referente que en la residencia Virgen del Carmen es nuestra trabajadora social. Ella presentará las instalaciones, habitaciones, salones, personal y a residentes que pasarán a formar parte de sus nuevas amistades.

El nuevo ingreso y sus familiares se entrevistarán con el personal de enfermería dando toda la información, documentación clínica que posean y medicación que esté tomando en ese momento.  También se realizará una valoración de fisioterapia, si fuera necesario. Se gestionarán los enseres marcando la ropa e inventariando todos los objetos personales con rapidez, para que estén lo antes posible en su habitación y se sientan cómodos desde el principio, así minimizando el impacto del cambio.

Durante los próximos días se hará una atención individualizada por parte del equipo multidisciplinar, unos días que son decisivos para su completa adaptación, y así formar parte de nuestra gran familia.

EL PRIMER PASO HACIA UN NUEVO HOGAR

Recepción: donde empieza el cuidado   

En la residencia Virgen del Carmen, cada detalle cuenta, y la recepcionista ocupa un lugar muy especial. Es la primera sonrisa que da la bienvenida, la primera voz que se escucha al otro lado del teléfono y el nexo entre residentes, familias y profesionales del centro. Su presencia aporta tranquilidad, confianza y la sensación de estar en un lugar donde las personas importan de verdad.

La importancia de recepción en el día a día de la residencia

Desde el primer contacto, la recepcionista se convierte en la puerta de entrada al hogar que es la residencia. Atiende con cercanía a quienes llegan por primera vez, orienta a las visitas, gestiona las llamadas telefónicas y se encarga de derivarlas al profesional adecuado, asegurándose de que cada consulta reciba la atención que merece. Además, ofrece información clara y comprensible a familiares y personas interesadas, siempre con un trato respetuoso y empático.

Su labor va mucho más allá de las tareas administrativas. Controla accesos, apoya en la gestión de citas, organiza la correspondencia y contribuye al buen funcionamiento del día a día del centro. Todo ello lo realiza con una gran capacidad de escucha activa, empatía y resolución, cualidades esenciales para acompañar y comprender las necesidades de las personas mayores y de quienes las rodean.

La coordinación es una función clave

Gracias a su dedicación, se favorece una comunicación fluida y cercana, se refuerza la coordinación entre los distintos profesionales y se crea un ambiente acogedor y ordenado. En definitiva, la recepcionista es una figura clave para que residentes y familias se sientan atendidos, acompañados y, sobre todo, como en casa. Gracias a su atención, se facilita una comunicación fluida y se garantiza una adecuada coordinación interna, contribuyendo al buen funcionamiento del centro y al bienestar de residentes y familias.

¿Cómo vivimos la transición desde su hogar a la residencia?

El día del ingreso es un momento muy especial y significativo, tanto para la persona que llega como para su familia. Se trata de un proceso de acogida cuidadosamente diseñado para facilitar y acompañar la transición desde su hogar a la residencia, procurando que este cambio se viva con tranquilidad, confianza y cercanía.

El recibimiento se realiza de manera suave y respetuosa, ofreciendo una cálida bienvenida por parte del profesional de referencia, la Trabajadora Social, quien acompañará al nuevo residente y a sus familiares durante los primeros momentos. En este primer contacto, se volverán a mostrar las instalaciones del centro, que previamente se habían mostrado en la visita de información —habitaciones, salones y espacios comunes—, así como al personal y a algunos residentes que, con el tiempo, pasarán a formar parte de su día a día y de sus nuevas amistades.

Posteriormente, el nuevo ingreso y su familia mantendrán una entrevista con el personal de enfermería, donde podrán aportar toda la información necesaria, incluyendo la documentación clínica disponible y la medicación que esté tomando en ese momento. Si fuera preciso, se realizará también una valoración por parte del servicio de fisioterapia, con el fin de adaptar los cuidados a sus necesidades desde el primer día.

De los primeros pasos para sentirse en casa

De manera ágil y organizada, se gestionarán los enseres personales: se marcará la ropa y se realizará un inventario de los objetos personales para que todo esté cuanto antes en su habitación, se recomiendo hacer esta tarea previa al ingreso del residente. De este modo, se busca que el residente se sienta cómodo, seguro y rodeado de sus pertenencias desde el inicio, reduciendo así el impacto emocional que puede suponer el cambio.

Durante los días siguientes, se prestará una atención individualizada y cercana, ya que este periodo es clave para favorecer una adaptación plena y positiva. Nuestro objetivo es que cada persona se sienta escuchada, acompañada y respetada, integrándose poco a poco en la vida del centro.

Así, paso a paso, el nuevo residente comienza a formar parte de nuestra gran familia, un entorno donde el cuidado, el cariño y el bienestar son siempre nuestra prioridad.

 

Cristina Ramón, recepcionista de la residencia Virgen del Carmen.

                                        

EL ACOGIMIENTO Y LA RECEPCIÓN EL DÍA DEL INGRESO