Skip to content

NAVIDAD DIFERENTE: ACTIVIDADES ESPECIALES PARA ROMPER LA RUTINA Y DISFRUTAR MÁS

La Navidad es una época muy especial del año. Las luces, los encuentros y los recuerdos nos acompañan y despiertan emociones profundas. Sin embargo, para muchas personas mayores, estas fechas también pueden convertirse en días repetitivos o demasiado tranquilos. Por eso, cada vez más centros, asociaciones y comunidades apuestan por actividades navideñas fuera de lo habitual, pensadas para romper la rutina diaria y aportar ilusión, bienestar y nuevas experiencias.

Actividades navideñas que salen de lo común

Durante la Navidad se organizan propuestas diferentes que invitan a salir de lo cotidiano y a vivir estas fechas de una manera más activa y participativa. Algunas de las más valoradas por las personas mayores son:

  • Excursiones y salidas especiales: visitas a belenes cercanos, paseo para ver el encendido navideño. Cambiar de entorno estimula la curiosidad y genera ilusión.
  • Talleres creativos navideños: elaboración de adornos, tarjetas, centros de mesa o incluso regalos hechos a mano. Estas actividades fomentan la creatividad y el sentimiento de utilidad y si se realizan en familia, el disfrute y el vínculo está más que asegurado.
  • Celebraciones temáticas: comidas con menús elaborados para que sean especiales, tardes de villancicos, o bailes navideños. Son momentos de diversión compartida que refuerzan el espíritu festivo.
  • Actividades intergeneracionales: encuentros con niños y jóvenes para compartir manualidades, villancicos, cuentos o tradiciones. Estos espacios crean vínculos muy enriquecedores para todas las edades.
  • Acciones solidarias: preparar detalles para otras personas, colaborar con campañas benéficas o escribir cartas. Ayudar a los demás refuerza la autoestima y el sentido de pertenencia. Y recibimos tarjetas navideñas, elaboradas una a una por una artesana de la asociación de ARTualizatE.
  • Mercadillo artesanal navideño el mercadillo navideño en la residencia consiste en organizar un pequeño espacio de venta, normalmente en fechas cercanas a la Navidad, donde las personas residentes exponen y venden manualidades elaboradas por ellas mismas (tarjetas, adornos navideños, centros de mesa, velas, etc.) a un precio simbólico, por ejemplo, un euro. Esta actividad tiene un gran valor terapéutico, social y emocional, ya que: Favorece el sentimiento de utilidad y autoestima. Las personas mayores ven que su trabajo tiene un valor real y es apreciado por otras personas (familiares, trabajadores o visitantes). Vender lo que han creado refuerza la idea de que siguen siendo productivos, capaces y activos dentro de la comunidad. Recibir dinero simbólico por su esfuerzo aumenta la motivación y el orgullo personal. Mantiene y estimula las Actividades Instrumentales de la Vida Diaria (AIVD) El mercadillo permite trabajar varias AIVD de forma práctica y significativa:
    • Manejo de dinero: cobrar, dar cambio, reconocer monedas.
    • Planificación y organización: preparar los productos, ordenarlos y decidir precios.
    • Comunicación y habilidades sociales: atender al “cliente”, saludar, explicar qué han hecho.
    • Toma de decisiones: elegir qué vender, cómo colocarlo o a quién atender primero.
    • Promueve la participación y el sentido de pertenencia
    • Fomenta el trabajo en equipo y la cooperación entre residentes.
    • Crea un ambiente festivo que conecta con recuerdos positivos de la Navidad.
    • Refuerza el vínculo con familiares y la comunidad, haciendo la residencia un espacio más abierto y dinámico.

Beneficios emocionales, sociales y cognitivos

Las actividades navideñas fuera de la normalidad tienen múltiples beneficios para las personas mayores:

  • Bienestar emocional: generan alegría, ilusión y emociones positivas, reduciendo el estrés y la tristeza.
  • Refuerzo de las relaciones sociales: fomentan la convivencia, la amistad y el sentimiento de comunidad.
  • Estimulación cognitiva: aprender algo nuevo, planificar una salida o participar en un taller mantiene activas la memoria y la atención.
  • Sensación de protagonismo: sentirse parte activa de las celebraciones refuerza la autoestima y la confianza personal.
  • Creación de nuevos recuerdos: vivir experiencias diferentes ayuda a construir recuerdos significativos y positivos.

Lo que la Navidad aporta cuando se vive de forma activa

Cuando la Navidad se llena de actividades especiales, deja de ser solo una fecha en el calendario para convertirse en una oportunidad de crecimiento personal. Aporta motivación, conexión con los demás y una visión más positiva del día a día. Demuestra que nunca es tarde para disfrutar, aprender, compartir y sorprenderse.

Porque la Navidad no tiene por qué vivirse siempre de la misma manera. A veces, basta con atreverse a hacer algo distinto para descubrir que la ilusión y las ganas de vivir siguen muy presentes a cualquier edad.

Actividades especiales que hemos compartido

Durante esta Navidad, hemos tenido la suerte de disfrutar de numerosas actividades que han llenado la residencia de alegría, emoción y momentos inolvidables:

  • Paseo que realizó Radio Taxis, de forma altruista, llevando a nuestros residentes por la ciudad de Murcia para ver las luces de Navidad.
  • Visita al Belén de la Federación de Peñas Huertanas
    Una salida muy especial que permitió conectar con las tradiciones, la cultura y los recuerdos de antaño, favoreciendo además el cambio de entorno y la estimulación emocional.
  • Actividad intergeneracional con el colegio Santa Isabel de Alquerías
    El encuentro con los niños del colegio llenó cada rincón de sonrisas, conversación y ternura. Compartir experiencias entre generaciones crea vínculos únicos y aporta beneficios emocionales tanto a mayores como a pequeños.
  • La visita del grupo de sardineros Odín
    Han llenado los pasillos de nuestra residencia de ilusión, alegría y pequeños regalitos, convirtiendo un día normal en una jornada cargada de sorpresas y emoción compartida.
  • Villancicos intergeneracionales con adolescentes de diferentes corales
    La música volvió a ser un puente entre generaciones. Los villancicos cantados junto a adolescentes despertaron recuerdos, emociones y un ambiente festivo muy especial.
  • Visita de coral de centro de personas mayores, poetas, músicos y artistas
    Nuestra residencia abrió sus puertas a diversas corales, poetas y artistas que compartieron su talento con los residentes. La música, la poesía y el arte se convirtieron en herramientas de expresión, estimulación cognitiva y disfrute emocional. Entre ellos destacamos como novedad, la amenización de un grupo de músicos flautistas estudiantes del Conservatorio superior de música Manuel Massotti Littel.
  • Gala de Nochevieja: Miss y Míster Elegancia
    Una de las actividades más emotivas y novedosas ha sido nuestra gala de Miss y Míster Elegancia. Los residentes desfilaron por la alfombra roja, convirtiéndose en auténticos protagonistas de la tarde-noche. Más allá del desfile, este evento ofreció un espacio para expresarse libremente: cantar, recitar poesías o compartir palabras con sus compañeros. Todos quedaron encantados y recibieron un título de honor personalizado con un rasgo característico de cada uno. El cálido aplauso del resto de residentes creó un ambiente de apoyo, respeto y emoción difícil de olvidar, reforzando la autoestima y el sentimiento de pertenencia.
  • Despedida del año con nuestras propias campanadas
    La última tarde noche del año la vivimos con emoción compartida y muchas sonrisas. Al sonar las campanadas, dejamos a un lado las tradicionales uvas para dar paso a unos simpáticos gusanitos, adaptados y pensados para que todos pudieran disfrutar sin preocupaciones. Cada campanada fue un deseo, una risa y una mirada cómplice. Brindamos juntos con sidra sin alcohol, levantando las copas para agradecer lo vivido y dar la bienvenida al nuevo año con esperanza. Fue un momento sencillo, pero lleno de significado, en el que lo importante no fue cómo despedimos el año, sino hacerlo acompañados, sintiéndonos unidos y celebrando la vida juntos.
  • Visita de Sus Majestades los Reyes de Oriente
    Uno de los momentos más mágicos fue la visita de los Reyes Magos, que recorrieron la residencia repartiendo regalitos y sonrisas, devolviendo por unos instantes la ilusión de la infancia.

En definitiva, la Navidad en una residencia de personas mayores es una oportunidad para llenar cada rincón de cercanía y cuidado. A través de actividades pensadas con cariño, se crean momentos que reconfortan, despiertan sonrisas y hacen sentir a cada persona acompañada y valorada. Romper la rutina no es solo hacer algo diferente, sino regalar tiempo, atención y afecto. Porque cuando el ambiente se llena de calidez humana, la Navidad se vive de verdad, con el corazón y en compañía.