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Los síndromes neuropsiquiátricos en el anciano

 Los síndromes neuropsiquiátricos en el anciano

Se denominan así al grupo de trastornos en los que se combinan alteraciones cognitivas, conductuales y emocionales. Son muy comunes y suelen estar mal diagnosticados y tienen un impacto directo en la autonomía, la calidad de vida y la mortalidad. La presentación clínica suele ser distinta a los adultos jóvenes, por lo tanto, dificulta su reconocimiento.

 

Podemos distinguir 4 síndromes:

1-El delirium o síndrome confusional agudo

 Es uno de los síndromes más importantes en geriatría.  Aparece de forma repentina, su evolución es inestable y variable, se altera la atención y del nivel de conciencia. Se debe a efectos secundarios de infecciones, trastornos metabólicos, deshidratación, dolor o efectos farmacológicos. El delirium es potencialmente reversible a diferencia de la demencia, pero tiene mal pronóstico si no se trata precozmente

2-La depresión geriátrica

 Sujeto apático, disminución de la psicomotricidad, dolores, molestias o fatigas y deterioro cognitivo con tristeza evidente. En algunos se confunde con una demencia. La depresión en el anciano aumenta el riesgo de discapacidad, aislamiento social y suicidio, y suele ir de la mano con enfermedades médicas crónicas.

3-Los trastornos de ansiedad

 Son comunes, aunque a veces no se le prestan demasiada atención. Se expresan como nerviosismo, falta de sueño, síntomas físicos persistentes o miedo a la enfermedad. Pueden agravar el deterioro cognitivo y funcional.

4-Las psicosis de inicio tardío

Delirios, alucinaciones y desorganización del pensamiento. Pueden aparecer en demencias, enfermedad de Parkinson, efectos secundarios a medicamentos o trastornos psiquiátricos primarios. Su presencia suele indicar patología cerebral subyacente.

Estos síndromes suelen aparecer acompañados de demencias, enfermedades médicas, fragilidad y factores sociales. Estos síndromes son debidos a causas orgánicas, farmacológicas y psicosociales. Un tratamiento multidisciplinario (médico, psicológico y familiar) es fundamental para estabilizar síntomas, prevenir recaídas y preservar la funcionalidad del anciano.