El Ictus y su impacto en la vida diaria
El ictus es una de las principales causas de discapacidad en personas mayores. Puede afectar la movilidad, el equilibrio, la fuerza y la coordinación, dificultando actividades cotidianas como caminar, vestirse o incluso hablar. Estas limitaciones surgen por la debilidad muscular, la rigidez, la falta de coordinación y el control motor deficiente.
Aproximadamente la mitad de las personas que sufren un ictus logran recuperar cierta independencia, pero muchas aún presentan secuelas como hemiparesia (debilidad en un lado del cuerpo) o hemiplejia (parálisis parcial o total). Además, pueden experimentar dificultades cognitivas, problemas del habla, depresión y limitaciones en su vida social, lo que afecta directamente su calidad de vida.
La Rehabilitación: Clave para la Recuperación
En Virgen del Carmen, sabemos que, gracias a la plasticidad neuronal, la rehabilitación juega un papel fundamental en la recuperación, ayudando a reorganizar las conexiones neuronales y mejorar el control motor. Los ejercicios específicos y repetitivos son esenciales para estimular la plasticidad cerebral y recuperar el movimiento.
Un enfoque efectivo en la rehabilitación incluye:
Entrenamiento del control motor y movilidad: Se trabaja para recuperar la coordinación y los movimientos funcionales, favoreciendo la independencia en actividades diarias como caminar o agarrar objetos.
Ejercicios de equilibrio y postura: Mejoran la estabilidad y reducen el riesgo de caídas. Se trabaja especialmente en el fortalecimiento del tronco y la pelvis, fundamentales para mantener una postura erguida y moverse con seguridad.
Rehabilitación de la fuerza muscular: Se busca fortalecer los músculos debilitados tras el ictus, especialmente en las extremidades afectadas. Esto permite recuperar la capacidad de movimiento y evitar la atrofia.
Estimulación sensorial y propioceptiva: Ayuda a mejorar la percepción del cuerpo en el espacio, esencial para la coordinación y el equilibrio. Se utilizan ejercicios que trabajan la sensibilidad táctil y la respuesta a estímulos externos.
Reeducación de la marcha: A través de técnicas específicas y dispositivos de apoyo, se entrena al paciente para volver a caminar de forma más eficiente y segura.
Terapia ocupacional: Se enfoca en la recuperación de habilidades necesarias para realizar tareas diarias como vestirse, comer o escribir, mejorando la autonomía del paciente.
Rehabilitación del lenguaje y la comunicación: En los casos donde el ictus ha afectado el habla o la comprensión, la terapia del lenguaje ayuda a recuperar la capacidad de comunicación.
Apoyo psicológico y cognitivo: Muchas personas sufren depresión, ansiedad o dificultades cognitivas tras un ictus. La terapia psicológica y ejercicios para mejorar la memoria, la atención y el razonamiento son fundamentales en la recuperación integral.
El ictus es un desafío, pero con un tratamiento adecuado y constancia en la rehabilitación, es posible recuperar la independencia y mejorar la calidad de vida. La clave está en la paciencia, el esfuerzo y el apoyo de un buen equipo profesional.
Por todo ello, en la Residencia Virgen del Carmen nos establecemos como objetivo ofrecer cuidado y atención integral, precoz y especializada a pacientes que lo hayan sufrido, recuperando las habilidades y funciones afectadas.
Mercedes Celdrán , fisioterapeuta de la residencia Virgen del Carmen.
