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EL ACOGIMIENTO Y LA RECEPCIÓN EL DÍA DEL INGRESO

El día del ingreso es un proceso de acogida que busca allanar la transición de pasar a vivir en un entorno familiar a una residencia. El recibimiento debe ser cercano, dando la bienvenida por parte de un profesional referente que en la residencia Virgen del Carmen es nuestra trabajadora social. Ella presentará las instalaciones, habitaciones, salones, personal y a residentes que pasarán a formar parte de sus nuevas amistades.

El nuevo ingreso y sus familiares se entrevistarán con el personal de enfermería dando toda la información, documentación clínica que posean y medicación que esté tomando en ese momento.  También se realizará una valoración de fisioterapia, si fuera necesario. Se gestionarán los enseres marcando la ropa e inventariando todos los objetos personales con rapidez, para que estén lo antes posible en su habitación y se sientan cómodos desde el principio, así minimizando el impacto del cambio.

Durante los próximos días se hará una atención individualizada por parte del equipo multidisciplinar, unos días que son decisivos para su completa adaptación, y así formar parte de nuestra gran familia.

EL PRIMER PASO HACIA UN NUEVO HOGAR

Recepción: donde empieza el cuidado   

En la residencia Virgen del Carmen, cada detalle cuenta, y la recepcionista ocupa un lugar muy especial. Es la primera sonrisa que da la bienvenida, la primera voz que se escucha al otro lado del teléfono y el nexo entre residentes, familias y profesionales del centro. Su presencia aporta tranquilidad, confianza y la sensación de estar en un lugar donde las personas importan de verdad.

La importancia de recepción en el día a día de la residencia

Desde el primer contacto, la recepcionista se convierte en la puerta de entrada al hogar que es la residencia. Atiende con cercanía a quienes llegan por primera vez, orienta a las visitas, gestiona las llamadas telefónicas y se encarga de derivarlas al profesional adecuado, asegurándose de que cada consulta reciba la atención que merece. Además, ofrece información clara y comprensible a familiares y personas interesadas, siempre con un trato respetuoso y empático.

Su labor va mucho más allá de las tareas administrativas. Controla accesos, apoya en la gestión de citas, organiza la correspondencia y contribuye al buen funcionamiento del día a día del centro. Todo ello lo realiza con una gran capacidad de escucha activa, empatía y resolución, cualidades esenciales para acompañar y comprender las necesidades de las personas mayores y de quienes las rodean.

La coordinación es una función clave

Gracias a su dedicación, se favorece una comunicación fluida y cercana, se refuerza la coordinación entre los distintos profesionales y se crea un ambiente acogedor y ordenado. En definitiva, la recepcionista es una figura clave para que residentes y familias se sientan atendidos, acompañados y, sobre todo, como en casa. Gracias a su atención, se facilita una comunicación fluida y se garantiza una adecuada coordinación interna, contribuyendo al buen funcionamiento del centro y al bienestar de residentes y familias.

¿Cómo vivimos la transición desde su hogar a la residencia?

El día del ingreso es un momento muy especial y significativo, tanto para la persona que llega como para su familia. Se trata de un proceso de acogida cuidadosamente diseñado para facilitar y acompañar la transición desde su hogar a la residencia, procurando que este cambio se viva con tranquilidad, confianza y cercanía.

El recibimiento se realiza de manera suave y respetuosa, ofreciendo una cálida bienvenida por parte del profesional de referencia, la Trabajadora Social, quien acompañará al nuevo residente y a sus familiares durante los primeros momentos. En este primer contacto, se volverán a mostrar las instalaciones del centro, que previamente se habían mostrado en la visita de información —habitaciones, salones y espacios comunes—, así como al personal y a algunos residentes que, con el tiempo, pasarán a formar parte de su día a día y de sus nuevas amistades.

Posteriormente, el nuevo ingreso y su familia mantendrán una entrevista con el personal de enfermería, donde podrán aportar toda la información necesaria, incluyendo la documentación clínica disponible y la medicación que esté tomando en ese momento. Si fuera preciso, se realizará también una valoración por parte del servicio de fisioterapia, con el fin de adaptar los cuidados a sus necesidades desde el primer día.

De los primeros pasos para sentirse en casa

De manera ágil y organizada, se gestionarán los enseres personales: se marcará la ropa y se realizará un inventario de los objetos personales para que todo esté cuanto antes en su habitación, se recomiendo hacer esta tarea previa al ingreso del residente. De este modo, se busca que el residente se sienta cómodo, seguro y rodeado de sus pertenencias desde el inicio, reduciendo así el impacto emocional que puede suponer el cambio.

Durante los días siguientes, se prestará una atención individualizada y cercana, ya que este periodo es clave para favorecer una adaptación plena y positiva. Nuestro objetivo es que cada persona se sienta escuchada, acompañada y respetada, integrándose poco a poco en la vida del centro.

Así, paso a paso, el nuevo residente comienza a formar parte de nuestra gran familia, un entorno donde el cuidado, el cariño y el bienestar son siempre nuestra prioridad.

 

Cristina Ramón, recepcionista de la residencia Virgen del Carmen.

                                        

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