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Cualidades que debe tener un buen profesional de recepción en una residencia de mayores.

Ser recepcionista puede implicar numerosas tareas durante una misma jornada. Atender una llamada mientras llega una visita, gestionar una consulta, recibir un mensaje o coordinarse con otro departamento. Por lo que es importante saber establecer prioridades, mantener la información ordenada y no perder de vista las tareas pendientes. Esto permite trabajar de manera más eficiente.

 

Capacidad para resolver problemas

No todos los días transcurren de la misma manera. En ocasiones pueden surgir imprevistos, cambios de última hora, dudas de familiares o situaciones que requieren una respuesta rápida.

Es importante tener capacidad para mantener la calma, valorar cada situación y buscar una solución adecuada, pudiendo resolver un problema o acudiendo a otro departamento; ya que no se trata de tener respuesta para absolutamente todo, sino de saber cómo actuar y a quién acudir cuando sea necesario.

Trabajar con humanidad

Empatía. Cada persona que llega puede encontrarse en una situación diferente. Antes de atender una necesidad, hay que saber comprender a la persona que tenemos delante.

Capacidad de escucha. Escuchar también es una forma de cuidar. Es mucho más que oír. Significa demostrar interés por lo que la otra persona quiere transmitir. A veces, un familiar o un residente quieren compartir cómo se sienten, y debemos saber distinguir cuándo una persona necesita información y cuándo necesita simplemente unos minutos de escucha.

Paciencia. Muchas veces la paciencia no consiste en esperar, sino en acompañar durante el tiempo que la persona necesite.

Trato cercano. Un saludo por el nombre, una sonrisa, o interesarse por un familiar que visita habitualmente son gestos sencillos, pero ayudan a crear un ambiente de confianza y familiaridad. Esto no significa perder la profesionalidad, sino conseguir que las personas se sientan reconocidas y atendidas.

Respeto. Debe estar presente en cada interacción: en la forma de hablar, de escuchar, de tratar la información y de dirigirse tanto a residentes como a familiares y visitantes. Cada persona tiene una historia de vida, unas costumbres, unas preferencias y una manera de ser. Tratarla con respeto significa reconocer su individualidad y preservar siempre su dignidad.

Gloria Martínez, recepcionista de la Residencia Virgen del Carmen.

 

EL ACOGIMIENTO Y LA RECEPCIÓN EL DÍA DEL INGRESO